El etarra de Vic saldrá a la calle tras cumplir 20 de los 1.311 años de pena

MADRID-Un total de 20 presos de ETA podrían abandonar la cárcel a lo largo de este año, salvo que a varios de ellos (condenados por el Código Penal de 1973) se les aplique la llamada «doctrina Parot», que permite alargar las condenas.
Se trata de reclusos con delitos de sangre, entre los que se encuentra Juan José Zubieta Zubeldia, del «comando Barcelona», que perpetró varios atentados, entre ellos el del cuartel de la Guardia Civil de Vic, el 29 de mayo de 1991, en el que fueron asesinadas nueve personas, entre ellas cinco niños. Fue condenado a 1.311 años de cárcel, de los que sólo lleva cumplidos veinte.

Los que saldrán
Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, 12 de los reclusos obtendrán la libertad, al haber sido condenados con el Código Penal de 1995, que no contemplaba la reducción de penas por beneficios penitenciarios. Entre estos presos se encuentran Igor Mayora Zumeaga (condenado por terrorismo callejero), que saldrá este mes, y Leire Martínez Pérez, «Maitane», que lo hará en julio. Fue detenida en México y entregada por las autoridades de este país. Perteneció al «comando Larrano», que se dedicaba a la colocación y lanzamiento de artefactos explosivos.

A los otros internos (la lista completa no ha sido facilitada por las fuentes informantes) se les puede aplicar sin ningún problema la «doctrina Parot», que consiste en que la reducción de penas por beneficios penitenciarios (trabajo, estudios, etcétera) se aplica respecto de cada una de ellas individualmente y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión, que, según el Código Penal de 1973, era de 30 años.

Se trata de una medida que ha evitado que pistoleros, sobre las que recaían condenas centenarias, salieran a la calle tras cumplir una parte mínima de la pena. Además de Zubieta, que podría ver prolongada su condena hasta 2020, figura en la lista Juan Ignacio Delgado Goñi, condenado por diversos atentados.

La estrategia de defensa de los etarras es intentar la no aplicación de la «doctrina Parot», recurrida ante el Tribunal Constitucional, que todavía no ha emitido un fallo al respecto; o beneficiarse de la sentencia 55/2008, de dicho Tribunal, que permitiría una reducción de pena en función del cómputo de la prisión preventiva. La anulación de la referida «doctrina» forma parte de las exigencias que ETA y su entramado han planteado desde el comienzo del «proceso», que, durante la anterior legislatura, pactaron con socialistas y nacionalistas.

Zubieta confiesa
En su declaración a la Guardia Civil, tras ser detenido en una operación en la que murieron, al enfrentarse a los agentes de la Benemérita, los otros dos miembros del «comando Barcelona», Juan Félix Erezuma y Juan Carlos Monteagudo, Juan José Zubieta señaló que «los preparativos del atentado contra el cuartel de Vic estaban muy avanzados. Habíamos robado un Renault 11 de color blanco, al que pusimos 12 bombonas de 18 kilos de amonal aproximadamente cada una. Monteagudo y yo fuimos a verificar la información sobre el cuartel; íbamos siempre armados con pistolas y granadas de mano».

«El día acordado para realizar el atentado –agregó–, Monteagudo y yo nos dirigimos a un descampado en una furgoneta Citroën y Erezuma llevó el Renault blanco. Yo me quedé custodiando el vehículo, preparado como bomba, mientras los otros dos se fueron a robar un Renault 11 gris».

«En el descampado, cambiamos las placas de la matrícula de un Renault al otro. Monteagudo y yo nos montamos en el de color gris y Erezuma en el de color blanco. Los tres íbamos armados con pistolas, metralletas y alguna “piña” (bomba de mano)».
«Por la mañana, observamos cómo abrían la puerta del patio del cuartel pero después la cerraban, posponiendo el atentado para más tarde. A las 19 horas, decidimos hacerlo. Yo preparé la huida en el Renault gris, mientras Erezuma llevaba el coche bomba y Monteagudo fue el que lo accionó al observar que la puerta del patio estaba abierta. Después, nos dirigimos los tres en el Renault gris al lugar donde teníamos estacionada la furgoneta Citroën, cambiamos de vehículo, nos fuimos al chalet de la Llisa de Munt y permanecimos escuchando los informativos. Al día siguiente, fui detenido». Zubieta fue arrestado y los otros dos etarras murieron al enfrentarse a la Guardia Civil.

Según su propia declaración, Zubieta había formado parte con anterioridad del «comando Nafarroa», que cometió varios atentados, como el perpetrado en octubre de 1988 contra una tanqueta de la Guardia Civil en Pamplona, con el resultado de un agente muerto; contra el cuartel de la Benemérita de Alsasua, en el que un guardia perdió una pierna; el secuestro de Adolfo Villoslada y contra las instalaciones de la Benemérita en la Foz de Lumbier. Un sargento resultó asesinado y dos de los etarras murieron.

El asesino
Su principal enemigo, la Guardia Civil

Zubieta se incorporó al «comando Barcelona» tras haber formado parte de otro, que cometió varios atentados en Navarra contra cuarteles de la Guardia Civil. Como miembro de ETA, la Benemérita es el principal enemigo.

Fuente: La Razón