HABITAR ENTRE RUINAS


Por RAFAEL MARTÍNEZ SIMANCAS
 

Para viajar al pasado no hace falta hacer el experimento con neutrinos; basta con darse una vuelta por las casas cuartel en las que viven los guardias civiles madrileños. Al parecer a nadie le ha interesado mejorar sus condiciones de vida y se ha dado por buenas unas viviendas que están más cerca de las cuevas de Altamira que de los pisos modernos. De esa manera tan ingrata nos hemos portado con los servidores del Estado, con aquellos que han dado siempre su vida bajo la leyenda de «Todo por la Patria» (ignorando la Patria su sufrimiento o sus más elementales necesidades). 

Asómense a estas páginas para contemplar las condiciones ruinosas y luego que alguien explique cómo se le puede llamar hogar a vivir bajo goteras y entre ventanas que cierran con dificultad. Que alguien explique cómo se ha dejado que las familias de los guardias tengan que habitar en el siglo XIX dónde la luz y el agua eran un lujo sólo al alcance de unos pocos. Este viaje al pasado debería ser visita obligada para los responsables políticos, para todos aquellos que jalean los logros de la Guardia Civil pero ignoran la calidad del techo bajo el que habitan. En realidad no quieren saberlo, prefieren seguir en su cobarde ignorancia. 

Artículo publicado en ABC