Ejemplo de cómo se debe organizar un día de la Patrona de la Guardia Civil

Última actualización 14/10/2012@16:35:18 GMT+1
Más de 1.000 personas asistieron a la celebración de la patrona de la Guardia Civil, nuestra querida Virgen del Pilar. Los actos, que fueron organizados por el Teniente Coronel Jefe Accidental de la Zona de Asturias, D. Eduardo Martínez Viqueira, fueron presididos por el Delegado del Gobierno en Asturias, y consistieron en la celebración de la Santa Misa en la Catedral a las 11,00 horas, concelebrada por el Vicario General de la Diócesis -el Arzobispo se encuentra ausente, en el extranjero- y varios sacerdotes.
A continuación, a las 13,00 horas tuvo lugar el Acto Militar en el patio de armas de la sede de la Zona y Comandancia. En el transcurso del mismo, se impusieron condecoraciones, además del personal del Cuerpo, al Fiscal Superior de Asturias, Coronel Delegado de Defensa y Comisario Jefe de la Unidad de Coordinación Territorial de la Jefatura Superior de Policía.
 
También se rindió homenaje a un Guardia civil retirado, de 96 años de edad, como el más veterano de Asturias. Tras las alocuciones del Teniente Coronel Jefe Accidental de la Zona de Asturias y el Delegado del Gobierno, se llevó a cabo el Acto de Homenaje a los Caídos y se cantó el Himno de la Guardia Civil. En la formación estuvo presente la Bandera de la Comandancia de Oviedo, que luce seis corbatas representativas de otras tantas condecoracioes; entre ellas, la Cruz Laureada de San Fernando Colectiva. El acto remató con un desfile de la Unidad que había rendido honores.
 
Finalmente, se sirvió un Vino de Honor para todos los asistentes.
 
A los actos asistieron las máximas autoridades civiles y militares en el Principado de Asturias, incluyendo el Alcalde de Oviedo, Consejero de la Presidencia del Principado, Diputados y otras personalidades. de la región, además de invitados, amigos, componentes del cuerpo y sus familias, en un número que sobrepasó con creces las mil personas.
 
EXTRACTO DEL DISCURSO DEL TENIENTE CORONEL MARTÍNEZ VIQUEIRA
 (…) Y ahora debo mostrar mi reconocimiento hacia todos los Guardias civiles de la Zona de Asturias, por la profesionalidad con que han desarrollado su trabajo en este último año, sin escatimar esfuerzos en mantener y mejorar las condiciones de seguridad de los ciudadanos. Ello hace que me sienta cada vez más orgulloso de mandar la Comandancia de Oviedo y, aunque sea durante unas semanas, también de la Zona de Asturias.
Nuestra balanza de resultados, en términos de seguridad, ha sido buena. En la lucha contra la delincuencia, seguimos teniendo una de las tasas de criminalidad más bajas de España, con unas cifras de detenidos más que satisfactorias y unos porcentajes de esclarecimiento de delitos que nos sitúan a la cabeza.
Pero el mérito de estos buenos resultados hay que compartirlo con la sociedad asturiana. Muy sensible a todo lo que afecta a su seguridad y siempre dispuesta a colaborar, su activa participación ha permitido, una vez más, que nuestra labor preventiva e investigadora resulte más eficaz.
Muchas operaciones policiales se han desarrollado con éxito en este último año, con un importante número de detenciones, cantidades de droga aprehendida y efectos procedentes de robo, recuperados. Pero tal vez sea más importante la decena de bandas de delincuencia organizada que resultaron desarticuladas.
En los casi dos millones trescientas mil horas de servicio invertidas en el último año y los más de quince millones de kilómetros recorridos, han tenido también un papel destacado los servicios humanitarios, que continúan siendo un desvelo para nuestra Institución, y nos reportan las mayores satisfacciones. Baste decir que en el último año se han llevado a cabo por la Guardia Civil, en el ámbito de la Zona de Asturias, un total de 2.644 servicios humanitarios relevantes y más de cien mil auxilios de todo tipo. De ellos, unos mil fueron auxilios sanitarios y más de dos centenares, rescates en montaña, en ríos, en el mar, en inmuebles en llamas o en vehículos accidentados. Hemos salvado vidas y hemos devuelto la tranquilidad a muchos hogares. Nada nos puede satisfacer más.
Pero otras áreas de la seguridad reclaman también nuestra atención. En estrecha colaboración con los Servicios del Principado, hemos llevado a cabo los cometidos que nos corresponden como policía medioambiental, combatiendo e investigando los incendios forestales que tiñen de negro los montes verdes asturianos, o luchando contra la caza y la pesca furtiva, con reseñables resultados.
En materia de seguridad vial, otro de los frentes de actuación de la Guardia Civil, los esfuerzos del Sector de Tráfico y una mayor concienciación ciudadana han permitido que el número de accidentes mortales haya disminuido el último año en más de un veinte por ciento, con casi un nueve por ciento menos de fallecidos, que se elevó a un trece por ciento, respecto a los heridos graves.
Por todo ello, Guardias civiles de Asturias, os animo a seguir en la misma línea. Sé que lo haréis, porque la sociedad asturiana nos lo demanda, espera mucho de nosotros y no podemos defraudarla.
(…) Respecto al personal de la Guardia Civil ahora condecorado, quiero expresarles también mi sincera felicitación por tan merecidas recompensas. Detrás de esos metales se esconde una trayectoria intachable a lo largo de años de servicio; pero también muchas horas de trabajo callado e intenso, muchos momentos de incertidumbre ante una operación cuyo desenlace se muestra esquivo, hasta alcanzar, al fin, el éxito.
Pero en justicia, esta felicitación ha de hacerse extensiva a todos los Guardias civiles que se han distinguido a lo largo de este año en el cumplimiento de su deber y que, puedo asegurarles, constituyen la inmensa mayoría. Muchas veces con intervenciones que requirieron de arrojo y valentía, otras en actuaciones humanitarias o de auxilio al ciudadano; pero casi siempre en acciones calladas, que tuvieron como único testigo al delincuente puesto a disposición de la Justicia o a la víctima auxiliada, cuya expresión de agradecimiento en el rostro siguen siendo recompensa suficiente para nuestros hombres y mujeres, sintiendo aquella íntima satisfacción del deber cumplido de que nos hablan las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas.
También quiero felicitar al personal de Seguridad Privada que hoy ha recibido unas merecidas Menciones Honoríficas, haciéndoles llegar mi reconocimiento y agradecimiento por su trabajo en pro de la seguridad y por su sobresaliente colaboración con la Guardia Civil. La Seguridad Privada está adquiriendo una relevancia creciente en beneficio de la tranquilidad y bienestar de los ciudadanos, pero también es un eslabón cada vez más fuerte en apoyo de lo que conocemos como seguridad pública. Minusvalorar su importante papel y el potencial de sus miles de hombres y mujeres sería necio e incongruente.
Quiero recordar a todos aquellos Guardias civiles de la Zona de Asturias que no pueden hoy acompañarnos porque se encuentran lejos de nosotros, participando en misiones internacionales. Además del reciente regreso de un comisionado en Georgia, tenemos personal destacado en lugares tan diversos como Afganistán, Guatemala, Haití y Senegal. A todos ellos, que contribuyen con su trabajo a prestigiar el nombre de la Guardia Civil y de España por el mundo, les transmitimos nuestro aliento, al tiempo que les deseamos un pronto y feliz regreso.
Y en este momento no quiero dejar de expresar los mismos sentimientos hacia nuestros compañeros del Regimiento de Infantería Príncipe, que pronto partirán para una nueva misión en Afganistán, dando continuidad a su extraordinaria labor para hacer un mundo más seguro y en paz.
(…)
En la Guardia Civil siempre hemos sabido aprender las lecciones de nuestros mayores. Porque las arrugas que surcan sus rostros cansados, siguen trasluciendo las virtudes y valores que han caracterizado a nuestra Institución. Hace un par de días, rendíamos homenaje a cincuenta y tres Guardias civiles, haciéndoles entrega de un Diploma de Reconocimiento por su pase a Retiro. Como un deber de justicia, a todos ellos transmití mi agradecimiento por su trabajo y su ejemplo, así como mi felicitación por su trayectoria profesional, cuajada de continuas muestras de entrega y sacrificio a lo largo de tantos años de servicio.
Y, por último, quiero expresar también un emocionado recuerdo a todos nuestros caídos, especialmente a todos los Guardias civiles que dieron su vida en cumplimiento del deber. (…) Que el Dios de los Ejércitos y nuestra Patrona, la Virgen del Pilar, los acojan a todos, poniendo por delante las virtudes que siempre quisieron vivir.
Porque hoy es obligado hacer referencia a Nuestra Señora, bajo la advocación del Pilar. En el ámbito del Arzobispado Castrense, estamos celebrando el Año Jubilar Mariano para conmemorar el centenario de la proclamación de la Virgen del Pilar como Patrona de la Guardia Civil, y que se extenderá hasta el próximo 13 de febrero de 2013, en que se cumplen los cien años del Patronazgo.
Con este motivo, por Real Decreto 1389/2012, del pasado 27 de septiembre, se concedió a la Virgen del Pilar la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, que fue impuesta sobre la imagen que se venera en la Basílica de Zaragoza, en el transcurso de los actos institucionales celebrados recientemente en aquella ciudad.
Por ello, a esa Virgen del Pilar a la que tradicionalmente los miembros del Cuerpo y sus familias se han encomendado, a la que todos los Guardias civiles dirigimos una devota mirada antes de iniciar un servicio cargado de riesgos e incertidumbres, le invocamos una vez más. Bajo vuestro manto, Señora, cruzado desde ahora por la banda de seda de nuestra máxima condecoración, seguimos acogiéndonos a vuestra protección los Guardias civiles de la Zona de Asturias. Ayudadnos a estar a la altura de lo que la sociedad nos demanda, para seguir prestando siempre y en cualquier circunstancia el mejor servicio a España.
Muchas gracias.